Muy probablemente, ha oído hablar de la famosa Ley de la Atracción, y de seguro has intentado practicarla, pero, te das cuenta que no logras alcanzar todo eso que tanto anhelas y terminas decepcionada. Bien, en este artículo vas a conocer otra arista que, aunque también se relaciona con la atracción, quizás sea el secreto que te falta por conocer para ver resultados de una vez y por todas.

Se trata de la Ley de la Asunción. ¿La has escuchado?

Fíjate, en la Ley de la Atracción se nos enseña a pedir al universo y cuando pedimos nos ubicamos en una situación de que algo nos falta; a diferencia, la Ley de la Asunción nos enseña a vivir desde el presente, es decir, a vivir desde el YO SOY, desde el hecho de que ya vives ese sueño, de que ya eres poseedor de eso que deseas.

Primero entendamos el concepto. ¿Qué significa asunción?

Se refiere a la acción y efecto de asumir, es decir, de aceptar algo como cierto. Adoptar una actitud y suponer que algo ya está hecho.

Ahora bien, tomando en cuenta dicho concepto entonces podemos entender que la Ley de la Asunción viene a decirnos que se trata de vivir desde la emoción del deseo ya cumplido, aunque hasta ahora no se haya hecho realidad.

La Ley de la Asunción se enfoca en crear y manifestar.

Este Ley del profeta, influyente, maestro y autor, Neville Lancelot Goddard (1905-1972) fue enunciada así:

“Cuando tu convicción interior es mayor que la apariencia física de la realidad, tu sueño se materializa. Se trata de elevar tu conciencia para convertirte en la persona que será capaz de conseguir el sueño que deseas”.

Te estarás preguntando, ¿Y cómo se aplica esta Ley?, pues, sigue leyendo y aprenderás paso a paso como aplicarla y dedicarte a materializar todos esos deseos que te faltan por cumplir.

Es muy sencillo aplicar la Ley de la Asunción, solo debes ser constante, abrirte a creer y recibir verdaderamente toda esta información y aplicarla desde ya.

Paso 1: Define claramente cuál es tu deseo. Este es el punto de partida, saber exactamente qué es lo realmente quieres. Olvídate del cómo. Solo piensa en lo que deseas.

Paso 2: Vive el momento. Construye en tu imaginación una escena en la que te ves ya con tu deseo cristalizado. Recrea esa imagen en tu mente cada vez que puedas. Imagina cómo será ese momento, qué vas a decir, quiénes estarán a tu lado, cómo estarás vestida, detalla muy bien el lugar en el que vas a estar. Vive desde el Aquí y el Ahora, desde el Presente.

Paso 3: Practica la inamovilidad física. Este paso consiste en lo siguiente: En la noche, justo antes de quedarte dormida, y en la mañana, justo cuando empiezas a despertarte, vas a pensar en esa escena de tu meta cumplida que señala el paso anterior. Acá debes tener mucho cuidado con el momento en el que vas a realizar este paso porque no se trata de hacerlo aun estando en estado consciente sino en ese momento de adormecimiento en el estás casi por dormirte, pero aun puedes dirigir tus pensamientos. Lo mismo ocurre al despertarte, haz este ejercicio en ese preciso instante en el que comienzas a despertarte, ese momento en el que estás aun somnolienta. La orden llegará directo a tu subconsciente quien se programará para que dicha acción ocurra. Toda esta acción va dirigida a facilitar la acción sin esfuerzo, entendiendo que como hijos predilectos de Dios las cosas nos llegan fáciles y de forma natural.

Paso 4: No olvides dar las gracias por el deseo cumplido. Repite: Gracias gracias gracias por haber recibido eso que deseas. GB

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