Hacer dietas sin lugar a dudas representa una situación de verdadero stress para muchas mujeres, todo con el fin de cumplir con los estándares de belleza que establece la sociedad, pues, en muchos países, aquella mujer que tenga unos kilos demás probablemente se tenga que enfrentar al bullying o peor aún se haga presa de sus propias críticas por no tener el peso ideal.

Cuando decides hacer una dieta, al inicio estás muy motivada, pero con el paso de los días empiezas a sentirte obligada a cumplir con el nuevo régimen alimenticio, comienzas a sentir ansiedad, debilidad y puedes hasta enfermarte. Seguro terminas cansada y frustrada porque tu sacrificio no valió la pena. Hay quienes hasta invierten dinero en costosos tratamientos para adelgazar solo para verse a la vuelta de unos meses o años con igual o más peso.

Es por ello que hoy quiero compartirte siete razones por las cuales decidí que más nunca haría una dieta:

1-Alimentarse mal: Durante mucho tiempo luché contra el sobrepeso y siempre fue un reto acostumbrarme a comer ciertas cantidades de calorías al día, terminaba débil porque sentía que pasaba hambre; además, terminaba alimentándome mal porque caía en estado de ansiedad ya que luego de consumir las raciones de comida que demandaba la dieta aún tenía hambre. Esto me hacía abandonar inmediatamente.

2- Mal humor: Al sentir hambre por estar cumpliendo la dieta me llevó muchas veces a llenarme de rabia, pasaba el di malhumorada por no poder comer como y cuando quería.

3-Frustración: Cuando no perdía la cantidad de peso que debía perder de acuerdo a lo establecido por la dieta me generaba frustración y también terminada abandonando.

4- Efecto rebote: Muchas veces también adelgacé y perdía mucho peso, estaba feliz de haber recuperado mi figura, pero, por muchos años vi como con el paso del tiempo, una vez finalizada la dieta, volvía a ganar peso e incluso hasta más del que había perdido inicialmente.

5-Perjudica la vida social: No sé cuántas veces dejé de salir a hacer vida social, dejé de compartir con amigos porque no podía romper la dieta, pues, era inevitable salir a divertirse y terminar comiendo. Terminé aislada.

6- Inversión económica: Generalmente los alimentos que se deben consumir para cumplir con la diete son más costosos que los que comúnmente compramos. Así que decidir hacer dieta también pone todo un reto en el bolsillo.

7- Terminar cocinando varios platos: Cocinaba para mi familia, ahora con la dieta estaba obligada a preparar varias comidas, la de mi familia y la mía. Allí se presentaba otro problema, era inevitable proar de los “alimentos prohibidos” que preparaba para los míos y cuando me tocaba cocinar para mi me aburría, terminaba cansada y abandonaba la dieta.

¿Qué hice?

Hoy en día peso 65 kilogramos, mido 1,65 mts y tengo 38 años. Llegué a pesar hasta 82 kilos. Alcancé este peso el día que decidí no hacer una dieta más. Solo entendí que debía aprender a comer bien. Para ello busqué ayuda profesional. Un nutricionista que me enseñó a combinar los alimentos, sin ningún tipo de limitaciones. Aprendí a comer sano sin complicarme con regímenes que lo que hacían era estresarme.

Así que te invito a que comas bien, aprendas a combinar los alimentos y sobretodo, despójate de todos esos parámetros que establece la sociedad. Lo importante no es lucir bien para los demás, sino sentirte bien contigo misma.  (GB)

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