María Alejandra Pasarella: Mi propósito es sembrar semillas de amor por Ciudad Bolívar

María Pasarella, periodista y empresaria.
Foto: Cortesía

Una sonrisa que te transmite paz, una actitud contagiante y una sencillez que deja ver su esencia, es lo que primero que percibes cuando tienes frente a ti a María Alejandra Pasarella Alvarado, una periodista con una impoluta trayectoria en los medios de comunicación que supera las dos décadas y que ha tomado como bandera de vida mostrar al mundo una Ciudad Bolívar distinta, llena de posibilidades.

Hija de Luis Pasarella, fundador del Liceo Tomás de Heres, y la abogada Ángela Alvarado, esta madre de un joven de 23 años, de pequeña soñaba con ir a Italia porque sus abuelos paternos eran de allá.

Creció escuchando las canciones de Serenata Guayanesa y las historias de Piar y de Bolívar que le contaba su padre, quien se encargó de sembrarle ese amor por la otrora Angostura.

Dice que es la única Parapara que no canta, pero, si la única que escribe y cuenta la ciudad, tal y como se lo afirma la reconocida cultora Mariita Ramírez.Otra de sus pasiones es hacer labor social con propósito.

María Alejandra siempre tuvo claro que estudiaría en la Universidad Católica “Andrés Bello” (UCAB) en Caracas, ya que la consideraba como un hogar por ser la primera universidad que conoció, pues, allí su madre estudiaba derecho.

“No me gustan los números y por descarte decidí estudiar comunicación social porque quería ser actriz y estar ligada al mundo de la farándula, pero me enamoré de esta carrera y me olvidé de ser actriz”, recuerda.

Trabajó a nivel nacional en Radio Caracas Radio y en Unión Radio; en Bolívar, se paseó por medios impresos como El Bolivarense, el Correo del Caroní, elDiario de Guayana y El Guayanés. También hizo periodismo institucional, desempeñándose en la Policía del estado Bolívar como Jefa de Relaciones Públicas, su último empleo como dependiente, pues, de allí salió para convertirse en empresaria y sacó adelante su proyecto de revista llamado Esencia, en el que recogía todas esas historias que dan identidad a Ciudad Bolívar.

“Llegó un momento de mi vida en que estaba cansada de hacer diarismo, me sentía un poco limitada porque el periodismo institucional encapsula y estaba buscando otra cosa, no quería era contar historias negativas, quería darle opciones a la gente, porque sé que les gusta el amarillismo, pero también les gustan las historias curiosas, era un tema de abrir el camino y así empecé”, dice.

La revista salió en su versión impresa desde 2008 hasta 2013, luego pasó a la web en donde se mantuvo hasta el año pasado.

“Decidí cerrar el ciclo de Esencia, cambié el nombre de la cuenta en Instagram y pasamos a ser @infociudadbolivar y una página web con el mismo concepto de la revista”.

– ¿En quién te inspiras para mostrar tanto amor por la ciudad?

-Soy fans de Valentina Quintero.  Ella ama a Venezuela, yo amo a Ciudad Bolívar. Ella recorre el país, yo intenté recorrer el estado, pero la falta de recursos no me lo ha permitido por ahora. Ella cuenta a Venezuela de una manera bonita sin dejar de decir las carencias que hay, pero esa identidad con el país, ese decir: estoy sembrada en Venezuela, ese poder estar en cualquier parte de mundo, pero con convicción estar aquí, es algo que me inspira porque yo también estoy aquí porque quiero. Respeto a quienes se van y sus razones, pero en mi caso siento que es aquí en donde debo estar.

– ¿Cómo concibes el tema de la migración?

-La migración venezolana tiene muchas aristas, pero también se puede ver que nosotros los venezolanos somos gente optimista, echados pa`lante, tenemos muchas virtudes, así como tenemos defectos, pero lo cierto es que esta migración ha traído cosas como por ejemplo que ahora en cualquier lugar del mundo haya presencia de Venezuela, su comida, su gente, entonces no es tan mala la migración. Hay quienes tienen la labor afuera y quienes la tenemos acá adentro.

– ¿Qué significa para ti en Orinoco?

-El Orinoco literalmente me salvó en un momento en que yo estaba pasando por una situación personal que, incluso, me estaba empujando a irme del país.El Orinoco me dio razones para quedarme, hizo que me reconciliara con la ciudad y con su gente, después de haber pasado por la amarga experiencia de ser víctima de un secuestro express. El Orinoco en su crecida de 2018 se llevó con su corriente toda la decepción y la rabia que sentía en ese momento.

Por un instante suspiró al recordar y sus ojos empezaban a tener un brillo particular, pero, es interrumpida por una llamada en la que le solicitan pasar un reporte de Solo Para Políticos, un semanario del que también forma parte; al finalizar intenta retomar, pero de nuevo alguien la llama, esta vez en persona, para afinar detalles de un pedido, pues, esta colega también está encargada de un reconocido restaurante de la zona y su ritmo de vida es imparable. La conversa siguió en medio de un café, que mandó a calentar de nuevo porque tras pedirlo, entre sus múltiples asuntos que atender, no había podido ni siquiera degustarlo.

– ¿Cómo ves hoy a Ciudad Bolívar?

– Yo veo la ciudad, su gente y la comparo con el Orinoco, es decir, caudaloso, pero al mismo tiempo sereno, inspira respeto, una belleza natural y así somos los bolivarenses, somos de temple.

– ¿Cuál es tu propósito al insistir en mostrar otra cara de Ciudad Bolívar?

-Mi propósito es sembrar semillas de amor por la ciudad, así como lo dice y hacen Mariita Ramírez y la agrupación Parapara. La crianza que tuve arraigada al amor por esta ciudad, más mi paso por Parapara hacen que yo tenga una visión distinta y pueda sembrar también esas semillas. Cuando yo te cuento a ti la historia de Piar con la pasión con que lo hago, cuando te digo que el Orinoco sube o baja, cuando te comento de la Cruz del Perdón, cuando te hablo con el orgullo que siento del Amargo de Angostura, te estoy diciendo de dónde tú vienes, te estoy sembrando semillas de amor.Cuando tú siembras eso la gente, indefectiblemente, va a corresponder a la ciudad de la manera en que se identifica. Cuando la gente conoce sus raíces, valora y crea sentido de pertenencia, eso hace ciudadanos distintos.

-Cómo te visualizas dentro de algunos años.

-No he hecho ese ejercicio, pero me gustaría continuar ejerciendo el periodismo con algo más sólido, ser dueña de mis propios medios y poder conjugar la visión empresarial y la visión periodística, pero hacerlo con ética. Los periodistas debemos aprender a vivir del periodismo. Debemos evolucionar, porque es muy triste ver a un periodista que trabajó toda su vida en esto y cuando envejece no tiene de qué vivir.Sueño con un medio dirigido por periodistas, de dueños periodistas y con gente que esté involucrada totalmente con la profesión pero que tenga una visión de negocios y de abundancia.

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